Violencia en México inspira en Jorge Bucay ‘Un cuento triste…’

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El argentino Jorge Bucay presentó ayer en la Filey “Un cuento triste, no tan triste”, primera obra que escribe en tierras mexicanas, y que fue inspirada por su entorno y vida en Durango, donde conoció de cerca el duelo de las familias en tiempos violentos.

De esta manera, el autor desarrolló una historia que en su sencillez revela la importancia del perdón en un corazón que sufre.

En entrevista, admitió que no fue escrito para niños; sin embargo, este sector ya lo leyó y comprendió el mensaje.

“Mérida no es un lugar al que vengo, sino al que vuelvo”, comentó sobre su relación con los lectores yucatecos, con los que tiene una relación de cerca de ocho años, y reveló que sería un lugar donde le gustaría vivir, especialmente en el Centro Histórico, en una casona restaurada en la que no necesita más que un “una cama, una ventana y una conexión a internet”.

Recordó que el cuento detrás del cuento lo remite a dos lugares: España y México; en el primer sitio sucedió un taller de creatividad donde se experimentó el hecho artístico y luego de convenir destruir todo lo producido, los participantes se comprometieron a tomar una de las ideas allí vertidas y hacer algo con ella.

Bucay se quedó con un relato sobre una madre y un hijo que sembraron un árbol, y cuando el pequeño murió, la planta también. Con esa asignatura pendiente vino a vivir a México, en el estado de Durango, y allí surgió el cuento.

“Me fascinó la ciudad y me quedé para dirigir un proyecto universitario, entonces me di cuenta de las secuelas de la guerra del narcotráfico, que sucedió entre 2010 y 2012, lo que motivó que ocho de cada 10 duranguenses tuviera algún muerto en la familia”, afirmó.

Indicó que esa ciudad estaba en duelo, la violencia dejó una secuela de dolor, “entonces pensé que tenía que hacer algo, por la gente, por la situación y decidí que tenía que escribir un cuento”.

Relató que cuando comenzó a pensar en cuál sería el tema, se acordó de aquella historia de España y empezó a escribir una novela corta.

“Es un libro que hice para México, es mi primera obra escrita desde que vivo aquí”, dijo al recordar la historia detrás del libro que se presentó en Durango hace un año.

La obra, bajo el sello de la Editorial Océano, es una de las ediciones que el autor califica como la que más le gusta; cuenta con ilustraciones de Gusti.

“Ojalá que el libro pueda ayudar, recuerdo que cuando escribí El camino de las lágrimas era como una teoría relativa al duelo, porque cuando lo hice, no había tenido ni una pérdida verdadera, y lo dije”, apuntó.

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