Dos niños israelíes de 12 y 13 años pusieron de vuelta y media a la policía de Tel Aviv, en el suburbio de Rishon Lezion cuando no tuvieron mejor idea que asaltar un banco con la ayuda de un fusil M-16 de juguete.

“Manos arriba, esto es un asalto”, exclamaron. Pero los nervios les ganaron y terminaron huyendo sin botín alguno. Los pequeños tampoco tuvieron en cuenta que las cámaras de seguridad los estaban grabando. Uno de ellos llevaba una mochila escolar.

Los clientes del banco se mostraron aterrados durante los hechos y dijeron que “si bien se trataba de un arma de juguete, se veía real”. A la policía solo le tomó un par de horas para encontrarlos. Los niños dejaron huellas en su paso.

El abogado de los menores, Gil Gabay, denunció que los niños habían recibido malos tratos al hacerlos pasar la noche en una silla de la comisaria. “Creo que debieron tratarlos de forma diferente. No pienso que deban ser considerados criminales”, dijo Gabay.

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