La mayoría de los estudiantes en EEUU han regresado a clases y con ellos, centenares de niños migrantes. Con la consigna de puertas abiertas a todos los niños, mientras centenares niños indocumentados esperan que un juez de inmigración les permita quedarse, los menores están asistiendo a clases.

En las escuelas, los menores indocumentados reciben asistencia psicológica, atención médica, orientación sobre sus derechos y las vacunas correspondientes. Varios estudiantes también recibieron útiles escolares y almuerzos.

Ampla al respecto la agencia EFE:

José y Eber Hernández, de 10 y 16 años, respectivamente, forman parte de esta oleada de nuevos alumnos que sólo hablan español y que tienen derecho a asistir a la escuela pública, independientemente de su estatus migratorio, tal y como lo establece la ley federal.

Los hermanos, oriundos de San Pedro Sula (Honduras) llegaron junto a su madre al sur de California hace un mes, huyendo de las amenazas y las torturas de las pandillas.

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