Los habitantes del poblado de Tlajomulco de Zuñiga, en el estado de Jalisco (oeste), llevan días con el “Jesús en la boca” mientras ven pasar la muerte en camiones: 48 toneladas de peces de camino a la basura en una de las peores crisis ambientales de la región.

Era evidente que la situación de la laguna Cajititlán no iba bien desde hacía meses, cuando los pescadores notaron que ya no hacían falta las redes para sacar a flote las sardinas conocidas como “popochas”: éstas aparecían moribundas sobre el agua, por aquí y por allá, en medio de un olor putrefacto.

Los pescadores, organizados en una asociación de 150 miembros locales, reportaron sobre tal situación a la Secretaría del Medio Ambiente estatal, pero la dependencia respondió, a través de un comunicado de prensa, que no había razones para entrar en alarma.

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