Una de las costumbres de los turistas en Bali es comer satay (o sate) de pollo en la playa. Este plato tradicional, que proviene de China, consiste en pinchos marinados con cúrcuma, que le da un color amarillento. Sin embargo, una investigación revela que muchas veces no consumen carne de pollo, sino de perro.

Según difundió La Vanguardia, un grupo australiano defensor de los derechos de los animales, Animals Australia (AA), asegura que cada año en Bali se matan unos 70.000 perros, siete veces más que en la fiesta del perro de la ciudad china de Yulin y apunta que la mayoría de los cadáveres de animales acaban siendo consumidos por humanos.

Animals Australia hizo un reportaje encubierto que difundió ABC Australia. El investigador, que se presentaba como un documentalista culinario, develó cómo los vendedores le mienten a los turistas.

El objetivo del grupo animalista no era meramente periodístico. La intención de la campaña de Animals Australia es conseguir que el mensaje llegue lejos y se cambien la regulación en la isla sobre el maltrato animal, sobre todo en los perros domésticos (algunos desaparecidos) y su posterior manipulación en los fogones.

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