Marte albergó en uno de sus cráteres, el Gale, un lago antiguo con aguas superficiales ricas en oxidantes, según un estudio publicado por la revista Science, que calcula que esta zona del planeta rojo reunió hace 3.800 millones de años las condiciones físicas, químicas y energéticas imprescindibles para la habitabilidad.

Los investigadores, entre ellos el español Alberto González Fairén, del Centro de Astrobiología (CAB), en Madrid, utilizaron datos del Curiosity para realizar una reconstrucción geológica del entorno del cráter Gale, de unos 150 metros de diámetro. Gracias a las evidencias recogidas, los científicos confirman ahora la presencia de este lago antiguo en Marte, del que se cree que su máxima extensión podría haber ocupado todo el cráter, excepto el monte central que formaría una isla.

Del lago ya se había hablado en anteriores estudios científicos, sin embargo ahora el análisis es más profundo.

“Si bien en la Tierra son muy comunes este tipo de lagos estratificados -agua “ordenada” por capas según su composición química-, es la primera vez que se documenta en otro mundo”, subrayó Fairén a EFE.

Además, señaló que este tipo de ecosistemas ofrecen una enorme diversidad de entornos favorables para el crecimiento de microorganismos, principalmente para aquellos que son capaces de obtener energía en la interfase entre las capas con más oxidantes y menos.

En este sentido, este trabajo establece una “ventana de habitabilidad” marciana para organismos mesófilos, aquellos cuya temperatura de crecimiento óptima está entre los 15 y los 35 grados.

El artículo de Science proporciona además evidencias del cambio climático: mientras que el lago estaba presente en Gale, las condiciones climáticas cambiaron de más frío y seco a más caliente y húmedo (el Marte de hoy en día es árido).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here