William Pooley, de 29 años, contrajo la enfermedad mientras trabajaba como enfermero voluntario en Sierra Leona.

“He sido afortunado de diversas maneras: primero, en la calidad del cuidado que he recibido, que es un mundo aparte de lo que la gente en África Occidental está recibiendo”, aseguró.

“Mis síntomas nunca progresaron hasta los peores estados de la enfermedad; he presenciado muertes horribles, yo tuve síntomas desagradables pero nada comparado con los peores”, añadió.

Más de 1.500 personas han muerto durante el brote actual desde que surgiera en marzo en Guinea.

Estados Unidos anunció el martes que podría acelerar el desarrollo de ZMapp. El mes pasado los dos únicos estadounidenses infectados de ébola se recuperaron después de ser tratados con el fármaco.

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