Como directora del Centro de Derechos de los Inmigrantes de la Facultad de Leyes de la Universidad de Baltimore, Elizabeth Keyes ha lidiado con un caso tras otro de inmigrantes que quieren quedarse en el país durante los dos últimos años.

Y dice que algunos de los casos más conmovedores son los de los menores que cruzan la frontera ilegalmente, a veces sin la compañía de familiares y a menudo huyéndole a la violencia de las pandillas.

“Son casos increíblemente reconfortantes”, expresó, “pero siempre hay un momento de disonancia cognitiva cuando vas a un tribunal y ves una sala llena de niños frente a un juez, y piensas ‘¿por qué usamos tantos recursos para tratar de enviar a estos chicos de vuelta a sitios donde pueden correr peligro?”’.

Miles de niños han ingresado ilegalmente al país en meses recientes y no les resulta fácil conseguir representación legal, especialmente los que son detenidos en la frontera, indicó Keyes. Más de 57 mil menores cruzaron la frontera sur ilegalmente desde octubre.

Keyes comparte el espacio de su oficina (y a veces algunos estudiantes de leyes) con la organización Niños que Necesitan Defensores (o KIND, por sus siglas en inglés), una agrupación sin fines de lucro que trata de asegurarse de que ningún inmigrante menor de edad que no está acompañado se presenta ante un tribunal de inmigración sin representación legal.

En sus oficinas de todo el país, KIND recluta y capacita abogados dispuestos a tomar los casos de los menores pro bono, señaló Liz Shield, abogada que supervisa los programas pro bono en la oficina de KIND de Baltimore.

“Si son entregados a familiares –y muchos lo son– , organizaciones como KIND y otras logran a menudo conseguirles representación (legal) a estos chicos”, declaró Keyes a The Daily Record.

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