“Mis dos hijos mayores están destrozados”, expresó Bob Patterson, una de las 22 mil personas atacadas por Stephen Paddock, a quien Trump calificó de “loco”.

La policía informó que el asesino de 64 años, quien no tenía antecedentes criminales, rompió con un machete la ventana de su habitación de hotel -en el piso 32- poco después de las diez de la noche del domingo y abrió fuego con armas automáticas contra las miles de personas que asistían a un concierto de música country al aire libre.

En grabaciones de la masacre divulgadas por redes, se escuchan ráfagas de disparos mientras la gente grita e intenta resguardarse, aunque sin tener claro de dónde venía el ataque.

El sheriff local, Joseph Lombardo, describió al atacante como un “psicópata” solitario, que se suicidó antes de que un equipo de asalto (SWAT) entrara a la habitación de hotel donde se hospedó desde el 28 de septiembre con 10 maletas, donde guardaba su arsenal.

La policía, que el lunes elevó el número de muertos a 59 y a 527 los heridos, halló dentro del cuarto 23 armas de fuego, incluidas algunas automáticas.

Los investigadores también encontraron otras 19 armas de fuego, varios kilos de explosivos y miles de municiones en la casa de Paddock en Mesquite, Nevada, a unos 130 kilómetros de Las Vegas. En su carro, en tanto, se halló nitrato de amonio, un fertilizante.

 

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