Alrededor de 250 presos han huido este martes de una cárcel de la localidad pakistaní de Dera Ismail Khan, al noroeste del país, después de un ataque nocturno de gran envergadura en el que han muerto más de 20 personas y que se ha atribuido un grupo talibán. El asalto se inició hacia la pasada medianoche local y el enfrentamiento entre los insurgentes y el centenar y medio de policías que guardaban el recinto se alargó durante unas tres horas, han informado fuentes oficiales a Efe.

Los ataques iban fuertemente armados y han utilizado morteros, armas automáticas armados y que entre ellos había varios suicidas con chalecos explosivos. Tras oirse decenas de explosiones se desató un intenso tiroteo que finalizó con la muerte de cinco agentes, cuatro prisioneros y otros tantos civiles; además, las fuerzas de seguridad abatieron a tres atacantes y otros tres hicieron estallar sus cargas explosivas.

Un portavoz de la principal agrupación talibán (TTP), Shahidulá Shahid, se ha atribuido el ataque en declaraciones al Dawn y ha afirmado que en él han tomado parte un centenar de milicianos, entre ellos varios suicidas.
Escapan 248 atacantes

El golpe talibán ha permitido que escaparan 248 reclusos, según ha precisado a Efe Abbás Khalid, director regional de prisiones, que ha detallado que “al menos quince” de los huidos pertenecen a grupos insurgentes. En declaraciones al canal local Geo, el jefe de Policía de la localidad, Mushtaq Jadún, elevó a treinta el número de insurgentes fugados.

Hasta el momento, las fuerzas de seguridad solo han logrado detener a seis de los evadidos a pesar de las fuertes medidas de seguridad desplegadas en la zona, incluido el toque de queda, y del apoyo que está prestando el Ejército. Según el diario local Dawn, las autoridades acordonaron la zona de inmediato pero tardaron seis horas en recobrar el control del recinto penitenciario.

El responsable regional de Prisiones ha lamentado la falta de medios para proteger adecuadamente los centros penitenciarios paquistaníes, que están expuestos a ataques de este tipo, dirigidos a liberar a cabecillas talibanes o de otras facciones insurgentes armadas. “Los criminales especiales necesitan prisiones especiales y nuestros centros son ordinarios”, ha declarado a Efe Khalid, quien ha añadido que “Occidente está invirtiendo un montón de dinero en la lucha antiterrorista pero no se han construido prisiones adecuadas”.

Un portavoz de la principal agrupación talibán (TTP), Shahidulá Shahid, reivindicó el ataque en declaraciones al Dawn y ha afirmado que en él tomaron parte un centenar de milicianos, entre ellos varios suicidas.
Bastión de los talibanes

La prisión de Dera Ismail Khan, un edificio centenario que data de la época de ocupación británica, alberga a cerca de 5.000 prisioneros, entre los cuales, según la Dirección regional de Prisiones, hay unos 250 talibanes, algunos de ellos de relevancia.

La localidad donde se ha producido el ataque se halla al sur de la provincia noroccidental de Khyber-Pakhtunkhwa y linda con la zona tribal de Waziristán del Sur, que a pesar de la acción del Ejército paquistaní sigue siendo uno de los bastiones del TTP. Dera Ismail Khan está muy próxima al vecino distrito de Bannu, donde hace poco más de un año una acción espectacular de los talibanes logró liberar a cerca de 400 reclusos, muchos de ellos insurgentes, de la prisión central de la demarcación.

Según fuentes policiales, 30 de los presos fugados en Bannu estaban considerados “peligrosos”, incluido uno identificado como Adnán Rashid, implicado en un intento de asesinato en 2003 contra el entonces presidente paquistaní Pervez Musharraf.

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