Seis presos de la base estadounidense en Guantánamo, Cuba, llegaron la madrugada del domingo a Uruguay a bordo de un avión sanitario. Los reclusos considerados de baja peligrosidad permanecen hospitalizados en Montevideo. El mayor traslado de presos de la base cubana desde 2009 y el primero hacia América del Sur (al menos de pública notoriedad) se produce con varios meses de retraso después de que el presidente de Uruguay, José Mujica, anunciase que esperaría el resultado de las elecciones y el visto bueno del nuevo presidente electo para llevar a cabo la operación. Tabaré Vázquez, ganador de las elecciones del 30 de noviembre, ha dado luz verde cuando se cumple una semana de los comicios. La oposición de centro derecha se mostró contraria al traslado.

El presidente José Mujica advirtió a la televisión pública uruguaya que los seis hombres tendrán estatuto de refugiados y que no se aceptó la exigencia estadounidense de que permanecieran dos años en territorio uruguayo: “El primer día que se quieran ir, se podrán ir”, dijo el mandatario desde Ecuador, donde participa en la cumbre de UNASUR.

Cuatro de los presos son de nacionalidad siria, uno tunecino y uno palestino, todos pendientes de liberación desde el 2009, cuando fueron declarados excarcelables por Estados Unidos debido a su baja peligrosidad. El caso más conocido es el del sirio Jihad Ahmed Mujstafa Diyah, detenido desde hace 12 años sin cargos y sin juicio. Su estado de salud es delicado porque desde 2013 realizó varias huelgas de hambre y fue alimentado por la fuerza con técnicas como insertarle un tubo en la nariz para introducirle líquido.

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