¿Quién era el piloto que se negó a abrir la puerta de la cabina al comandante?

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La investigación del accidente del avión de Germanwings que se estrelló con 144 viajeros en los Alpes franceses ha dado este jueves un giro brutal. Según el fiscal francés Brice Robin, el copiloto “voluntariamente permitió una pérdida de altitud anormal, de mil metros por minuto, y no tenía ninguna razón para hacerlo ni para impedir que el piloto volviera a cabina ni para no responder a la torre de control”.

El copiloto que controlaba los mandos del avión cuando se estrelló se llamaba Andreas Lubitz y tenía 27 años de edad, según ha afirmado Robin. Una portavoz de Lufthansa ha confirmado que Lubitz trabajaba en la filial de Germanwings desde septiembre de 2013. Se había formado en la escuela de Lufthansa en la ciudad de Bremen y acumulaba 630 horas de vuelo.

El copiloto vivía con sus padres en el pequeño pueblo de Montabaur, en la región de Renania-Palatinado. La policía ha iniciado esta misma tarde un registro de la casa, según ha confirmado la fiscalía de Düsseldorf. Uno de los convecinos del copiloto, Klaus Ratke, afirma que le conocía desde los 14 años y nunca había notado algo raro en él. “Era un chico majísimo, con muchos amigos. Totalmente normal”, dice el presidente del club aéreo LSC Westerwald en el que el copiloto aprendió a volar. Ratke no quiere entrar en especulaciones sobre los motivos que pudieron llevar al joven a estrellar el avión. “Logró su sueño, que es poder vivir de su mayor hobby. No puedo explicarme qué ha pasado y prefiero no entrar en especulaciones”, añade visiblemente emocionado.

Ratke no encuentra las explicaciones que le piden los periodistas que empiezan a llegar a este club situado en las afueras de Montabaur, con unos 12.000 habitantes. Los reporteros, tras conocerse las revelaciones de la fiscalía francesa sobre los últimos minutos del vuelo, han llegado a la casa donde viven los padres, protegida por la policías desde hace unas horas. Este barrio de casas unifamiliares parece la quintaesencia de la clase media de provincias alemana.

Cerca de la residencia de la familia Lubitz está Johannes Rossbach, que conoce a la familia de vista. Tampoco vio él nunca nada extraordinario ni llamativos en el joven Andreas. “Era amable y educado. Tiene un hermano pequeño con el que coincidí en el colegio, pero no era mi amigo. No puedo decir mucho más”, asegura.

La alcaldesa de Montabaur, Gabriele Wieland, declaró este jueves por la mañana que el copiloto vivía en el pueblo en casa de sus padres, aunque también tenía vivienda en la ciudad de Düsseldorf, donde debía aterrizar el avión siniestrado. Wieland hizo el comentario horas antes de difundirse el relato que acusa a Lubitz de precipitarse a propósito contra un macizo de los Alpes franceses con 144 pasajeros a bordo (la tripulación la componía otras seis personas).

Facebook ha recibido la solicitud de que el perfil de Lubitz se convierta en una página conmemorativa después de que no se pudiera acceder al mismo durante unas horas. Según publicó en septiembre de 2013 la revista Aviation Business Gazette, Andreas Günter Lubitz fue incluido en esas fechas en la base de datos de la Federal Aviation Administration (FAA) en reconocimiento a la excelencia de su formación.

Esa formación, sin embargo, sufrió una interrupción. El presidente ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr, ha afirmado en una rueda de prensa en el aeropuerto de Colonia que Lubitz abandonó su preparación hace seis años “durante unos meses”, aunque ha evitado explicar los motivos de ese paréntesis, informa Belén Domínguez Cebrián. No obstante, ha subrayado que posteriormente Lubitz superó “todos los test” para poder volar. Ha añadido que terminó su formación en 2008 y que su actitud era “impecable”. Amigos del entorno de Lubitz citados por medios alemanes creen que sufrió entonces una crisis o depresión.

El club de vuelo de Montabaur, el LSC Westerwald, colgó en su página web una nota de pésame tras el accidente en la que destaca que el copiloto era miembro de la organización desde hacía años. “Andreas murió como primer oficial de servicio en la catástrofe aérea”, anuncia la nota. El club explicaba que Lubitz comenzó como piloto de planeadores, de vuelo sin motor, y se formó hasta ponerse a los mandos de un Airbus. “Cumplió su sueño de volar, sueño que ahora ha pagado caro con su vida”, añadía.

En declaraciones a Reuters, un miembro del club ha manifestado que todos los pilotos pasan controles periódicos para comprobar que están bien física y mentalmente. Ha calificado de “inimaginable” la posibilidad de que Lubitz estrellara el avión y ha pedido que no se saquen conclusiones precipitadas hasta que concluya la investigación.

La familia del copiloto se ha trasladado al pueblo francés de Seyne-les-Alpes, desde donde se dirige el rescate de los cuerpos de las víctimas y de los restos del avión. Los familiares de la tripulación del aparato no están junto a los de los pasajeros fallecidos.

En relación con las revelaciones de la fiscalía francesa, Der Spiegel ha informado de que el comandante abandonó la cabina para ir al baño. El fiscal francés ha explicado que al intentar regresar, la puerta estaba bloqueada y se escuchan “llamadas del comandante, por el interfono, identificándose, pero sin recibir respuesta del copiloto”. “Su respiración, en apariencia al menos es una respiración normal”, ha añadido antes de afirmar que “nada permite decir que se trata de un atentado terrorista”.

El comandante, que se quedó fuera de la cabina antes del siniestro, volaba para Lufthansa y Germanwings desde hacía 10 años y era, por tanto, un profesional experimentado con más de 6.000 horas de vuelo.

El periódico alemán Bild, que adelantó también el nombre del copiloto y la inicial de su apellido, afirma que el comandante del avión se llamaba Patrick S. y que era padre de dos hijos. Un piloto ya jubilado que le conocía ha confirmado que era un profesional “muy experimentado, uno de los mejores”. Este hombre ha descrito a Patrick S. como “un buen padre” y “una persona con humor”.

La fiscalía alemana confirmó esta mañana que uno de los pilotos estaba fuera de la cabina en el momento del accidente y no logró volver a entrar pese a golpear la puerta con insistencia, según había publicado The New York Times esta noche en su página web.

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