Los testigos afirmaron que los airados residentes arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad emplazadas para hacer cumplir la restricción de movimiento en la zona, donde un centro de salud fue atacado el fin de semana pasado.

El día del ataque, 17 pacientes que se sospecha habían contraído la enfermedad huyeron del centro de salud.

La presidenta Ellen Johnson Sirleaf ordenó un toque de queda nocturno para intentar controlar la propagación de la enfermedad en el país.

En Nigeria, una quinta persona murió. El total de muertes en el occidente de África ha subido a más de 1.200.

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