La Organización de Estados Americanos (OEA) volvió a escuchar este viernes la versión del gobierno venezolano sobre una crisis que acumula seis semanas y 31 muertos. Eso sí, esta vez, el foro americano contó con presencia de la oposición venezolana, gracias o por la culpa de, Panamá.

Sin embargo, la diputada María Corina Machado, invitada por Panamá, apenas pudo dirigirse brevemente al pleno del Consejo Permanente al final de una sesión que tuvo lugar a puerta cerrada.

Machado solo tuvo tiempo para denunciar que no sabía qué le iba a pasar cuando regresara a Venezuela, donde se le abrió el proceso para retirarle la inmunidad parlamentaria y el oficialismo quiere que sea juzgada por “terrorismo”.

La intervención de la diputada, que fue sacada del orden del día, fue posible porque la había acreditado Panamá, país con el que el presidente Nicolás Maduro resolvió romper relaciones diplomáticas.

Ahora, al ofrecer su silla y la palabra a la diputada opositora Maria Corina Machado en la OEA, Panamá se coloca como el país más activo de la región respecto a la crisis en Venezuela.

La actitud panameña contrasta con la discreción que se percibe en Brasil o Colombia y sobre todo con las habituales muestras de solidaridad inquebrantable de aliados como Bolivia o Nicaragua.

Por eso muchos se preguntan por qué un país que usualmente mantiene un bajo perfil diplomático es tan activo cuando se trata de cosas de Venezuela.

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