Bruna Gobbi se fue de vacaciones en familia. Vivía en la superpoblada San Pablo y el lunes, al mediodía, se metió al mar –en la playa de Boa Viagem, Recife– con sus primos de la ciudad vecina de Olinda, su abuela y su mamá. Junto con su prima Daniele habían visto y escuchado las advertencias sobre los ataques de tiburones en esa zona, pero tenían una certeza: eso seguramente ocurría en aguas profundas, no a la altura en la que ellas estaban.

A las 13.20, luego de haber pedido ayuda a rescatistas porque no lograban hacer pie, un guardavidas en jet ski sacó a Daniele del agua y se la levó a la orilla. Al mismo tiempo, un tiburón le arrancó una pierna a Bruna. Todo quedó grabado en un video del Proyecto de Seguridad de esa playa. Las manchas de sangre, según registró una fotógrafa del diario O Globo, todavía se pueden ver sobre la arena. Ahora Bruna figura en las estadísticas fatales de la región. Fue la víctima número 59 de un ataque de tiburón y la número 25 en morir desde 1992, año en que comenzaron los registros de este tipo de incidentes.

Después del ataque la llevaron al Hospital Restauracao. “Había perdido mucha sangre, parte de la pierna le fue amputada” y entrada la noche, a las 23.20, falleció, informó la asesoría de prensa del centro médico. Los médicos que la atendieron explicaron que, al recibirla, tuvieron que amputarle la pierna izquierda 15 centímetros arriba de la rodilla porque la mordida había sido “muy extensa”.

La cirujana Maria Claudia Albuquerque informó que la paciente llegó con la presión arterial en cero. “Los pedazos de musculatura y de tejido óseo directamente se perdieron”, contó. A las 15 del día del ataque la operaron. A esa hora ya había tenido dos paros cardiorrespiratorios.

Finalmente la pusieron en terapia intensiva, con respiradores artificiales, hasta que murió.

En los últimos 21 años, el Comité Estatal de Monitoreo de Incidentes con Tiburones (Cemit) –el que lleva un registro desde 1992–, precisó que la joven Bruna fue la primera mujer que falleció por un ataque de tiburón y se convirtió en la víctima mortal número 25.

Tiempo lluvioso, agua turbia, luna llena y mes de julio, son los factores que, según especialistas, influyen para que esta sea la época en que ocurren más ataques.”Todo configuró “un conjunto de condiciones que fueron fatales”, dijo Rosangela Lessa, del Comité de Monitoreo de Incidentes con Tiburones.

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