La policía antidrogas de Perú presentó el decomiso de 7,6 toneladas de cocaína valuada en más de 300 millones de dólares y perteneciente a un cartel mexicano, que fue secuestrada el martes pasado en el norte del país.

La cocaína fue expuesta en decenas de bloques de 25 kilos cada uno en un hangar del aeropuerto policial de Lima, adonde llegó por la mañana en un avión carguero desde Trujillo, 560 kms. al norte de la capital peruana.

El decomiso constituye la mayor incautación lograda en Perú, país considerado por la ONU, junto a Colombia, como uno de los mayores productores mundiales de esa droga, con alrededor de 320 toneladas de cocaína anuales.

Un inmenso cartel donde se leía “7,6 toneladas de droga, decomiso histórico” se levantó sobre un escenario desde el cual el ministro del Interior, Daniel Urresti, junto con altos jefes de la policía, destacaron los logros contra el narcotráfico.

“Esto es una muestra más de lo que está haciendo la policía en la lucha contra el crimen organizado”, dijo el ministro sin ofrecer detalles de la operación contra el supuesto cartel mexicano propietario de la droga.

“En el Perú el negocio es la venta de la pasta básica de cocaína, que es tan barata”, acotó el ministro tras negar que en perú el negocio del narcotráfico sea la comercialización de la cocaína a través de carteles.

Minutos antes decenas de agentes policiales vestidos con buzo blanco, pantalón oscuro y una mascarilla hicieron un larga fila para subir y descender del avión policial cargando los bloques de cocaína en una operación que se extendió por más de 15 minutos, en una imagen propia de un trabajo de hormigas.

Camiones de la policía con importante custodia trasladaron luego la droga desde el aeropuerto policial hasta una base antidrogas al este de la ciudad donde la cocaína será incinerada.

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