Obama impone el tema climático a 18 meses de fin de su mandato

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Es muy bonito ser un “pato cojo”, ha bromeado en varias ocasiones Barack Obama. Pero el Presidente de Estados Unidos dista mucho de estar políticamente acabado (en Estados Unidos llaman “pato cojo” a alguien en un cargo de elección a quien se le aproxima la fecha en que debe dejar el cargo y no puede o quiere aspirar a la reelección). Paso a paso, en este segundo mandato está impulsando los grandes objetivos políticos que no pudo cumplir hasta ahora, bien por la oposición del Congreso o por sus aspiraciones a la reelección.

Pero ahora, ya liberado, se ha decido a abordar uno de los temas más controvertidos en Estados Unidos: la lucha contra el cambio climático, destacó DPA.

La medida que presentará este lunes va más allá de la propuesta -ya controvertida- que planteó hace un año. Sobre todo en lo que se refiere a la legislación para que las centrales de carbón reduzcan hasta 2030 sus emisiones de efecto invernadero en un 32% respecto a los niveles de 2005.

La producción de electricidad es responsable de un tercio de las emisiones de efecto invernadero de Estados Unidos, la segunda potencia del mundo que más gases contaminantes genera.

Según The New York Times, a las empresas energéticas se les pedirá un mayor esfuerzo para que se pasen a la energía solar o eólica y vayan abandonando el carbón y el gas. De implantarse estas medidas, cientos de centrales de carbón tendrán que cerrar, señala el diario.

La protección medioambiental es, junto con la reforma sanitaria, uno de los grandes caballos de batalla de Obama. Y en ambos casos el presidente está convencido de que hay que actuar a lo grande.

La falta de avances en la lucha contra el cambio climático le ha pesado a Obama durante todo este tiempo, más que cualquier otra de las derrotas políticas que ha sufrido ante el Congreso.

“El cambio climático no es un problema para otra generación, ya no”, afirmó el propio Obama el domingo a través de Facebook. “No podemos condenar a nuestros hijos y nietos a un planeta que no se pueda arreglar”, dijo contundente. La nueva legislación supondrá “el mayor paso y el más importante que hayamos dado nunca para combatir el cambio climático”, aseguró el mandatario.

Pero según The New York Times, Obama da este paso ahora pensando también en su legado político. Sus críticos conservadores le acusan de ser un líder político débil y de querer conseguir ahora un gran logro de cara a la Cumbre del Clima que se celebrará en París a finales de año.

Pero todavía está por verse si su propuesta llega a buen puerto. Antes siquiera de que presentase oficialmente sus medidas, ya se vislumbraba una fuerte oposición. Desde la industria del carbón hasta los estados gobernados por republicanos, pasando por los conservadores del Congreso: se perfila un poderoso frente contrario a la propuesta que mantendrá ocupados a los tribunales estadounidenses durante mucho tiempo.

La Asociación Nacional de Minería ya anunció que acudirá a los tribunales para frenar la iniciativa. Hasta 30 estados podrían sacar toda la artillería pesada para bloquear la implementación de las medidas. Y no sólo por motivos económicos, sino porque muchos estados se niegan a que el gobierno central de Washington les imponga algo.

La Casa Blanca insiste en que las nuevas medidas no perjudicarán a la economía ni harán que aumente la factura eléctrica. Al contrario, calcula que cada familia estadounidense ahorrará unos 85 dólares al año en 2030 y que en total los consumidores se ahorrarán 155.000 millones de dólares entre 2020 y 2030.

El plan de Obama dependerá de la actuación de los estados a la hora de restringir las emisiones. El Gobierno central premiará a los estados que cumplan con sus objetivos antes de la fecha límite de 2022, dos años más de lo previsto inicialmente en los planes del año pasado.

Por otro lado, si en 2016 llega a la Casa Blanca un republicano, las cosas podrían cambiar, sobre todo si se trata de alguno de los conservadores que siguen creyendo que el cambio climático no es más que un invento. Pero también algunos de los precandidatos moderados se oponen a los planes de Obama. “Me parece un desastre, es anticonstitucional”, afirmó por ejemplo Jeb Bush, que acusó a Obama de ser un “irresponsable” y de estar extralimitándose.

¿Supone esto que el plan está más orientado a cimentar la imagen de Obama que a un proyecto realista? Como siempre, la verdad está en el punto medio. Y decidan lo que decidan los tribunales, el presidente puede tener claro que el cambio climático será uno de los temas de la campaña. Sobre todo teniendo en cuenta que su posible sucesora, Hillary Clinton, está a favor y prometió defenderlo si llega a la Casa Blanca.

Al menos se discutirá sobre un tema sobre al que muchos republicanos les gustaría guardar silencio y obligará a que los precandidatos con más opciones busquen un punto medio. Y si Estados Unidos llega a la Cumbre de París como líder en la lucha contra el cambio climático, a cualquier futuro presidente del país le costará mucho dar marcha atrás.

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