Con la advertencia de que cerrará la Embajada de Estados Unidos “si es necesario”, el presidente boliviano, Evo Morales, recibió ayer la visita de cinco presidentes de los 12 mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Lo hicieron en respaldo de su colega del país andino, obligado el martes a permanecer en el aeropuerto de Viena por más de 14 horas. Fue un grave maltrato motivado en el rumor de que llevaba en el avión al ex técnico de la CIA que filtró datos de espionaje de EE.UU., Edward Snowden.

” No me va a temblar la mano para cerrar esa embajada. Sin EE.UU. estamos mejor ”, afirmó el mandatario ante unos 3.000 seguidores que se reunieron en un acto público de respaldo a su favor en la ciudad de Cochabamba. Poco antes, la embajada de EE.UU. en La Paz había suspendido su tradicional festejo del 4 de julio.

El jefe de Estado boliviano llegó de regreso en la medianoche del miércoles y ayer contó detalles de su periplo. Dijo que ante la negativa de Portugal, Francia e Italia, el avión en el que regresaba de una cumbre sobre energía en Moscú tuvo que aterrizar en Viena, donde se lo retuvo por 14 horas. Su gobierno calificó a ese hecho de secuestro. Evo aseguró que un diplomático español le pidió revisar su nave, una solicitud que fue rechazada. “No soy delincuente, le dije a ese funcionario español”, reiteró Morales, tal como había contado ya el miércoles.

Más temprano, en un acto en la zona cocalera del Chapare, Morales ya había expresado su indignación. “Todavía no hallo cuál era el motivo (para negar el sobrevuelo): intimidar, acallar, asustar. No es creíble que digan que llevaba en el avión al agente norteamericano si tienen aparatos de inteligencia”. Y agregó: “ No bastan las disculpas, la postura es hacer respetar los tratados internacionales”.

El objetivo inicial fue convocar una Cumbre Extraordinaria de Unasur, pero no hubo quórum. Perú, presidente protempore del organismo, aclaró que el encuentro de Cochabamba era una reunión de desagravio pero no del organismo. Alli estuvieron los presidentes de Argentina, Ecuador, Venezuela, Uruguay y el presidente de Surinam. Brasil envío al asesor de la cancillería, Marco Aurelio García. Nicolás Maduro, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner fueron, junto a Morales, los principales oradores en el acto que se realizó en el Coliseo de la Coronilla. José Mujica no llegó a tiempo para el discurso. Tampoco el de Surinam, Desiré Delano Bouterse.

Los mandatarios presentes en el acto hicieron conocer su protesta por el trato que recibió Morales en los países europeos que en un principio le impidieron el uso de sus espacios aéreos y aeropuertos hasta que se lo obligó a permanecer en Austria.

Uno de los más enfáticos fue el venezolano Maduro, quien, en concordancia con el discurso del oficialismo boliviano, culpó a los Estados Unidos por lo sucedido a Morales. Incluso afirmó, con base en la declaración de un ministro europeo que no identificó, que fue la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos la que dio la orden de revocar el permiso al avión presidencial boliviano.

Maduro también reiteró sus ataques contra el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, país que impidió temporalmente el reabastecimiento de la nave de Morales, aunque finalmente le permitió que aterrizara en las Islas Canarias para reabastecerse.

“El que llegó al colmo de los colmos fue el gobierno de España. ¡Indigno presidente Rajoy, que prefirió revisar el avión presidencial de Bolivia! ¡Abusador!”, acusó Maduro recordando el caso del diplomático que demandó inspeccionar la nave.

El ecuatoriano Correa, por su parte, calificó el incidente como “extremadamente grave” y cuestionó la doble moral de algunas naciones. “O nos graduamos de colonias o nos perpetuamos como pueblos libres”, sentenció. Sus declaraciones, como las de Maduro y luego las de Cristina (ver en pág. 23), fueron ovacionadas por las miles de personas que recibieron a los mandatarios.

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