Mujica celebra navidad con asado con niños, ancianos y enfermos

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El presidente de Uruguay, José Mujica, cumplió con su tradición navideña y organizó una pintoresca comida en la residencia presidencial a la que fueron invitados niños, jubilados y pacientes psiquiátricos, confirmó este miércoles el Hospital Vilardebó de Montevideo.

La reunión, celebrada ayer al mediodía, fue “espectacular”, aseguró a Efe la enfermera Selva Tabeira, coordinadora del Taller Sala 12 del Vilardebó, que permite a los pacientes psiquiátricos peligrosos aprender oficios artesanales, como carpintería y pintura.

Tabeira señaló que este es el tercer año que reciben la invitación de Mujica en vísperas de Navidad para participar en el peculiar asado en los jardines de la Residencia de Suárez.

Las mesas se ubicaron en torno a una regia casa del siglo XIX, destinada a ser hogar oficial de los mandatarios del país, pero que Mujica ha preferido no utilizar con este fin durante su legislatura, puesto que ha residido en su domicilio habitual, una chacra (granja) emplazada en el Montevideo rural.

El presidente es un “referente” para los pacientes del taller, aseguró Tabeira, porque les “ha apoyado siempre”.

Es más, “siempre tiene la delicadeza de pedir que lleven el cordero que sobre del asado para los que no pudieron ir”, afirmó.

El Taller 12 “muestra la cara buena del Vilardebó”, porque da la oportunidad de trabajar a pacientes mentales que cumplen condena o esperan un veredicto por graves crímenes.

Una actividad, que, a su juicio, “El Pepe” (Mujica) valora mucho y con la que se ha logrado destigmatizar a muchos de estos enfermos, de modo que sus familiares comienzan a visitarlos.

“Esto pretende ser una pequeña muestra republicana para recordarnos entre todos que cualquiera sean las circunstancias nadie es más que nadie y, en definitiva, pertenecemos a una nación en curso”, manifestó Mujica en el discurso pronunciado ayer tras el almuerzo colectivo.

Entre los asistentes al ya tradicional asado se encontraron también 500 niños y niñas de las reparticiones del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) de todo el país y adultos mayores de hogares del Banco de Previsión Social (BPS) y del centro Piñeyro del Campo.

Al respecto, Mujica dijo que para el grueso de la gente “es difícil pasar un rato con un presidente”, aunque “no es otra cosa que un viejo como cualquiera”, elegido para que “administre algunas cosas” y después cambiarlo.

En esta ocasión el menú de la comida, que se ha convertido en una cita indispensable de la Navidad uruguaya desde 2010, incluyó 35 corderos procedentes de la Estancia Presidencial de Anchorena, que fueron asados por personal militar, señaló el diario uruguayo La República.

“Si nos quitan la esperanza la vida no tiene sentido”, concluyó el discurso el mandatario uruguayo, que acompañado por su mujer, la senadora Lucía Topolansky, deseó así felices fiestas a todos los convidados.

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