Decir que los maestros mexicanos son de armas tomar puede ser excesivo pero el viernes hicieron méritos para hacer honor a esa frase al bloquear el acceso a una de las dos terminales del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y, prácticamente, dejar a los desesperados, viajeros sin posibilidad de alcanzar sus vuelos.

Tampoco podían quienes llegaban a la Terminal 1 capitalina en vuelos nacionales o internacionales partir de la ciudad pues unos 5.000 maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejó prácticamente aisladas as instalaciones del resto de la urbe.

La situación se prevé incluso que empeore si las autoridades de la ciudad y los legisladores no logran aplacar al CNTE, que ya ha obligado incluso a cambiar el recorrido del maratón de la ciudad, previsto para el domingo. En sindicato, muy potente en los estados de Guerrero y Michoacán, es una organización radical de profesores mexicanos que defiende con uñas y dientes los intereses del gremio.

Desde diciembre el presidente Peña Nieto impulsa una reforma educativa que fue aprobada por el Congreso en febrero, que exige más a los profesores y, sobre todo, les somete a controles de rendimiento más exhaustivos. Tres leyes adicionales a la reforma llegaron al Congreso esta semana y, visto que sus reclamos no eran tomados en cuenta, la CNTE se lanzó a las calles de la capital, que llevan tres días sumidas en el caos.

Primero tomaron las inmediaciones del Palacio de San Lázaro, donde sesionan los diputados, e impidieron que trabajaran el miércoles. En la Cámara no había quien entrase porque todo el exterior estaba ocupado por maestros. El jueves se lanzaron contra el Senado y cortaron el tráfico en el Paseo de la Reforma, sin que la policía de la capital les pusiese un alto.

Ante la falta de atención a sus demandas el viernes se lanzaron contra el bulevar Puerto Aéreo en la zona de los accesos a la Terminal 1 del aeropuerto de Ciudad de México e imposibilitaron así el acceso de los viajeros a la terminal, que quedó prácticamente aislado de la urbe.

Más de setecientos policías antidisturbios fueron desplegados en las inmediaciones de las instalaciones para impedir su toma por la fuerza. La oposición, a través del presidente del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, aprovechó la crisis en la capital para señalar la “debilidad” mostrada por el Gobierno de Peña Nieto y decir que a las primeras de cambio ha sido incapaz de defender una de las profundas reformas profundas que prometió para “cambiar a México”.

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