Los secretarios de Estado, Seguridad Interna y del Tesoro vendrán a Miami a mediados de junio para asistir a una conferencia sobre prosperidad y seguridad en Centroamérica y enviar una señal sobre el compromiso de Estados Unidos con la región.

Rex Tillerson, John Kelly y Steven Mnuchin asistirán junto a los presidentes del Guatemala, Honduras y el Salvador al evento que sesionará en la Universidad Internacional de la Florida del 14 al 16 de junio. México copatrocina la conferencia y estará representado por los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, y de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

“Tener una reunión de esta magnitud en una ciudad como Miami, tan importante no solo para nosotros sino para la región, es sumamente positivo”, dijo en una entrevista el viernes el embajador Luis Arreaga, encargado de programas en el Departamento de Estado para combatir el trafico ilícito de drogas y el crimen organizado.

“Sé que se especula mucho de qué es lo que va hacer esta Administración pero si uno ve esas señales, son muy claras de que hay un deseo de trabajar con la región y buscar soluciones”, agregó.

El presupuesto presentado por la Administración del presidente Donald Trump para el 2018 recorta significativamente la ayuda a estos países del llamado Triángulo Norte, un 40 por ciento para Guatemala y casi un tercio para Honduras y el Salvador.

Pero el embajador restó importancia a los recortes y destacó que la región ha recibido en los últimos años cerca de $2,000 millones y que esos países en vías de desarrollo también tienen una capacidad limitada para “absorber” inversiones.

“Enfocarse en que haya una relativamente pequeña reducción en el 2018 no le hace justicia a toda la inversión que se ha venido haciendo y que se va a seguir haciendo en la región”, dijo.

“Trump reconoce que la problemática de Centroamérica, no solo en términos del tema del narcotráfico y el crimen organizado pero también el tema como país fuente de inmigrantes, es algo en lo que tenemos que trabajar juntos”, subrayó.

La conferencia en FIU trataría temas macroecómicos y regulatorios, la atracción de inversión a la región, así como cuestiones de seguridad y lucha contra la corrupción y el crimen transnacional.

En cuanto a la cooperación con México, que calificó de “excelente”, Arreaga dijo que el foco es atacar el modelo de negocio de los narcotraficantes y “desarticular esos flujos financieros”. En el presupuesto de la Administración para el 2018, la ayuda a México también se vería reducida casi a la mitad—aunque el Congreso podría destinar más dinero a las ayudas a ese y otros países de América Latina.

El presidente Trump ha hecho de la lucha contra las drogas uno de sus temas centrales. Durante una reciente reunión con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, se refirió al incremento de la producción de cocaína en ese país. Según el más reciente informe sobre la estrategia internacional de Estados Unidos para controlar los narcóticos—presentado en marzo por el Departamento de Estado—, entre el 2014 y el 2015, el cultivo de coca creció en un 45 por ciento en Colombia, entre otros motivos por el cese de las fumigaciones aéreas para destruir los cultivos.

Arreaga dijo que el gobierno colombiano ha preparado un plan de erradicación manual de los cultivos, centrado también en la confiscación de los cargamentos de drogas.“Ambos países tenemos que tener la flexibilidad de ajustarnos a los resultados si nos damos cuenta de que eso no está funcionando”, comentó el diplomático.

El embajador añadió que será imposible evitar que algunos ex miembros de las FARC en vez de “incorporarse a la sociedad como buenos ciudadanos” tras la desmovilización propiciada por el proceso de paz, se involucren en el narcotráfico, un riesgo que reconocen los gobiernos de EEUU y Colombia. “Lo que estamos tratando de hacer es apoyar la capacidad de Colombia de tener una presencia” en regiones donde las instituciones del Estado son débiles.

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