Una mujer de Massachusetts que vivía en una casa sucia donde la policía encontró restos de tres bebés, se declaró inocente el lunes de dos cargos de asesinato.

Erika Murray, de 31 años, habló con claridad cuando la instruyeron de nueve cargos. El juez James Lemire ordenó mantenerla detenida sin derecho a fianza. Su próxima audiencia es el 4 de febrero.

La madre de siete hijos —cuatro vivos y tres fallecidos— fue acusada originalmente de ocultar la muerte de un feto. Se había declarado inocente de ese cargo menos grave y desde entonces estaba detenida con una fianza de 1 millón de dólares.

A comienzos de diciembre, un jurado de instrucción encausó a Murray por nueve cargos, que incluyen dos de agresión a un menor con lesiones significativas, dos cargos de poner en peligro a un menor, dos cargos de crueldad con los animales y un cargo de ocultar la muerte de un feto.

El abogado de Murray, Keith Halpern, ha dicho que no hay pruebas de que la mujer hubiese causado la muerte de los tres bebés.

Por su parte, los fiscales dicen que Murray dio a luz en el baño a los cinco hijos más pequeños e intentó ocultar su existencia al padre porque el hombre no quería tener más hijos. Parece que la mujer los mantuvo casi todo el tiempo en el piso superior de la vivienda, en habitaciones llenas de basura.

Los dos cargos de asesinato son por los dos infantes muertos, que fueron hallados con pañales y ropa infantil puesta. Los otros restos son de un feto, han dicho las autoridades. Los tres fueron hallados en closets de las habitaciones.

Halpern pidió el lunes en el tribunal la liberación de Murray hasta que comience el juicio, alegando que los fiscales no habían probado su caso para mantenerla en aislamiento en una prisión de mujeres.

Pero el fiscal adjunto de distrito John Bradley alegó que las circunstancias del caso, como las pésimas condiciones en la vivienda y la salud de los niños sobrevivientes, eran razones suficientes.