Los Duques de Cambridge han abandonado yacon su hijo el Ala Lindo del Hospital de St. Mary’s de Paddington, en cuyas escalinatas de acceso han posado sonrientes junto al recién nacido.

Con una secuencia visual muy orquestada, han querido recrear la misma instantánea que dejaron Lady Di y el Príncipe Carlos hace 31 años, cuando presentaron a su primogénito ante las cámaras. El último bebé real ha hecho su debut en brazos de su madre y envuelto en una mantita de color crudo. Entre los pliegues, se adivinaban los movimientos de dos minúsculas manos.

Allí mismo se han dejado fotografiar por un enjambre tenso de profesionales, que llevaban días, si no semanas, esperando el momento. Después de los primeros minutos en brazos de una emocionada Catalina, vestida con un vestido azul de lunares blancos, le ha tocado el turno al padre antes de que los tres se acerquen -en el segundo movimiento de la secuencia- a los periodistas allí aglomerados. Inmediatamente han dado algunas pistas del bebé.

«Pesa mucho, es un niño muy grande», ha dicho el duque, vestido con una camisa azul con las mangas remangadas y vaqueros. «Y tiene un buen par de pulmones», ha aclarado. La duquesa, maquillada y con buen aspecto, ha aclarado que durará unos días más la última gran incógnita natal de la llegada al mundo del nuevo heredero al trono británico: «No hemos decidido todavía el nombre», ha dicho. «Se parece a Kate, gracias a Dios», ha asegurado, convencido, el joven padre, ante las protestas de la madre. «Y tiene más pelo que yo, menos mal», ha asegurado Guillermo, en referencia a su implacable calvicie.
«Cuando sea mayor le recordaré la tardanza»

Catalina dio a luz ayer a las 16:24 (17:24 en la península) a un bebé de 3,790 kilos, casi once horas después de su ingreso hospitalario, y tras casi dos semanas de tensión en torno a la recta final del embarazo para los medios de comunicación y sobre todo, para los ansiosos padres. «Cuando sea mayor le recordaré la tardanza», ha asegurado Guillermo. El parto fue natural, aunque no ha trascendido si fue inducido, al haber pasado ya una semana desde que salió de cuentas. Ambos han definido la experiencia como «muy especial». «Cualquiera que haya sido padre sabe lo que se siente», ha expresado la duquesa.

Tras su conversación con la prensa, los duques han regresado al interior de la clínica para proceder sin cámaras presentes al engorroso momento de meter al bebé por primera vez en la maxi-coxi, la sillita en la que viajan los primeros meses. Una vez preparados, el tercer y último acto de la presentación en sociedad del bebé ha discurrido con rapidez. Ambos se han subido a un Range Rover negro, donde la duquesa y el bebé, introducido por su padre, se han sentado detrás antes de que el Príncipe Guillermo se siente en el asiento del conductor.

Según ha explicado la Casa Real, los duques y su bebé descansarán unos días en Kensington Palace, antes de refugiarse de la la actual ola de calor en Inglaterra en la casa de campo de los padres de Catalina, en Berkshire.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here