“Un día veremos a nuestros animales de nuevo en la eternidad de Cristo. El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios”, fue la frase pronunciada en una de las audiencias públicas en la Plaza de San Pedro para confortar al pequeño.

Algunos lo ven como un cambio en la posición de la Iglesia que establece que los animales no tienen alma. Esto, sin embargo, parece no gustar a los sectores más conservadores del catolicismo.

Por supuesto que el comentario no pasó inadvertido para muchos, especialmente para las organizaciones defensoras de animales que vieron con satisfacción las palabras del líder de la Iglesia católica.

La Sociedad Humana dice que se ha visto inundada con correos preguntando sobre el tema. “Si el papa Francisco en serio cree que tienen alma, deberíamos considerar seriamente cómo los tratamos”, dijo una representante de la organización.

PETA también ha decidido aprovechar la oportunidad para sugerir a los católicos que se conviertan en vegetarianos.

Las posiciones sobre este tema al interior del Vaticano han sido contradictorias. Pues el papa Juan Pablo II aseguró que los animales tienen alma, pero luego su sucesor, Benedicto XVI, expresó en 2008 lo contrario.

Lo único cierto es que el papa Francisco sigue sorprendiendo con sus posturas sencillas, que lo acercan más a los fieles.