La fuerte represión del Gobierno de Nicolás Maduro contra los campamentos de los estudiantes no ha podido acabar con su protesta. Al contrario, la ha reavivado y les ha dado más oxígeno. Los jóvenes anuncian que van a continuar con las manifestaciones en la calle, y ahora piden a la Nunciatura su mediación para hacer valer el derecho de protestar pacíficamente que consagra la Constitución venezolana.

El movimiento estudiantil, junto a Voluntad Popular —el partido del líder opositor Leopoldo López, preso sin juicio desde el pasado 18 de febrero— y otros grupos de la oposición han convocado para este sábado una concentración ante la sede del Nuncio, en Caracas. Su objetivo es entregar un documento sobre la represión y solicitar su intervención en el conflicto, no sólo como mediador en el diálogo entre el el Gobierno de Maduro y la oposición, sino también en las protestas.

El pasado jueves, pasadas las tres de la madrugada, la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional desmantelaron con violencia los campamentos de los estudiantes situados en la plazoleta de las Naciones Unidas, en el barrio de Los Palos Grandes, y en la Plaza Bolívar del municipio de Chacao. El saldo fue de 243 jóvenes detenidos y varios heridos por los golpes recibidos.

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