La renuncia del Papa abre interrogantesLa renuncia de Benedicto XVI ha sido un paso insólito -al menos en los últimos seis siglos- que abre varios interrogantes sobre el futuro de la Iglesia católica. El más obvio es quién será su sucesor, si el cónclave elegirá a otro pontífice europeo -quizás italiano- o se atreverá a confiar la silla de Pedro, por primera vez, a un representante del Tercer Mundo, de América Latina o de África, las regiones del planeta donde el catolicismo es más dinámico, por crecimiento de fieles y vocaciones religiosas.

Otra incógnita es el rumbo que tomará el Vaticano, si emprenderá ambiciosas reformas internas o se optará por la continuidad. En teoría, los cardenales que participarán en el próximo cónclave fueron escogidos precisamente por compartir la línea doctrinal de Joseph Ratzinger y del papa que lo precedió, el papa Juan Pablo II. Pero no puede descartarse un golpe de timón. Pese a su ortodoxia en cuestiones morales y de fe, Benedicto XVI ya ha adoptado una decisión casi revolucionaria con su dimisión voluntaria. Aunque haya precedentes históricos, son tan lejanos que la renuncia constituye en auténtico factor innovador para la Iglesia. Del próximo pontífice se pueden esperar también cambios de envergadura, en este momento insospechados.

Una pregunta que se hacen ahora los vaticanistas es el papel concreto que desempeñará Benedicto XVI cuando se convierta en un papa retirado, la noche del próximo 28 de febrero. Nadie osa contestarla. ¿Tendrá algún tipo de protagonismo público o de magisterio, mientras la salud se lo permita? ¿Seguirá escribiendo libros teológicos? ¿Cuál será el título oficial que ostentará? Lo que sí se sabe es que no participará en el cónclave. No puede descartarse, en cambio, que desee usar su influencia para promover a un candidato que sea de su agrado.

Cuestiones fundamentales del nuevo periodo que se abre serán cómo afrontará el futuro papa el proceso de la nueva evangelización en los países de tradición cristiana, uno de los proyectos principales de Benedicto XVI, y cómo seguirá guiando a los cristianos que viven en áreas donde sufren persecución religiosa, a menudo mortal, como en Oriente Medio y África. Hay expectación asimismo por comprobar si se produce alguna modificación relevante en cuestiones éticas sobre moral sexual, técnicas de manipulación biogenética y otras materias que los estilos de vida y los avances tecnológicos plantean.

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