La fuerza latina, entre ellos muchos hondureños, que ayudaron a reconstruir Nueva Orleans

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Cuando Belinda Ávila volvió a Nueva Orleans después del paso del huracán Katrina, su ciudad le pareció un lugar propio de “una película de zombies”. Ya no tenía casa, pero aún tenía algo parecido a una ciudad.
En ese instante, todavía no sabía que la cultura que había adquirido en casa desde niña se convertiría en el pilar con el que ella ayudaría a reconstruir la ciudad. Tenía 24 años y toda una vida en Estados Unidos; también toda una vida en una casa donde se bailaba folklore hondureño y se hablaba español.
Nuevos hispanos llegaron a Nueva Orleans. Entre la destrucción y la despoblación, afloró la necesidad de obreros para reconstruir.
“Particularmente aquellos que estaban dispuestos a aceptar los empleos sucios, peligrosos y degradantes que implicaban retirar los escombros de la tormenta y contenidos putrefactos de los edificios inundados”, detalla un informe reciente del grupo independiente The Data Center.
En 2000 había unos 60,000 hispanos en Nueva Orleans, según el Censo. En 2013, cerca de 103,000. Los investigadores creen que gran parte del aumento se debe a la llegada de inmigrantes post-Katrina.
Belinda Avila recuerda a esos recién llegados. Venían de México, de Honduras y otros países de Centroamérica y de otras partes de Estados Unidos. “Al llegar trabajaban mucho y no había nada de diversión para ellos. La manera de conectarnos con ellos fue a través de las iglesias”, recuerda.
Especialmente en una iglesia de Kenner, un barrio que atrajo buena parte de ese flujo de mano de obra. “A raíz de eso fui conociendo a mucha gente después de Katrina y todos nosotros bailamos un poco de lo nuestro”, explica por teléfono desde Nueva Orleans. “No solo aprendemos del baile, aprendemos de nuestras culturas”.
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Poco a poco, los bailes folklóricos de Honduras que había aprendido desde niña dejaron de ser algo solo familiar y se convirtieron en el New Orleans Hispano America Dance Group, que buscaba ser un nexo entre los latinos a través de bailes mexicanos, hondureños y nicaragüenses.
La hispana es la única comunidad que creció tras el devastador paso del Katrina por Nueva Orleans. No paró de crecer desde 2007 y hasta 2013, último año del que se disponen datos.
Y los originarios de Honduras, como Belinda, tienen mucho que decir en esa tendencia: en 2013, los hondureños representaban el 25% de la población hispana de Nueva Orleans, incluso más que los mexicanos (23%).
La comunidad hondureña ya era notoria en Nueva Orleans, pero la necesidad de mano de obra la convertió en el grupo hispano más numeroso.
“La poblaciones de migrantes toman una dinámica de red social y crecen como amigos al detectar oportunidades para emigrar y trabajar a través de sus conocidos”, analiza la socióloga Elizabeth Fussell, de Brown University, autora de una investigación que aborda los progresos y los problemas de los latinos en Nueva Orleans.
“La mayoría de los que fueron a Nueva Orleans después del Katrina ya estaba entonces en Estados Unidos y se desplazaron buscando empleos pagados de forma relativamente alta”, añade la investigadora.

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