La economía de Estados Unidos creció a un ritmo anual de 5% en julio, agosto y septiembre, el mayor crecimiento en más de una década.

Las autoridades monetarias anunciaron el dramático aumento en el producto interno buro, PIB, que es la suma de todos los bienes y servicios producidos en el país, y constituye la mejor medida de la salud economía de la nación.

El alza se debió fundamentalmente al gasto de los consumidores, que creció un 3,2%.

Sin embargo los economistas creen que el crecimiento disminuirá en el último trimestre del año a 2,5% y se mantendrá alrededor del 3% el próximo año.

La economía se ha beneficiado en los últimos meses con los bajos precios de la energía, y la gasolina más barata ha dejado más dinero a los consumidores y a los negocios para gastar en bienes y servicios que aumentan el crecimiento.

Un aumento fuerte en el crecimiento económico podría poner presión a la Reserva Federal para aumentar las tasas de interés, aunque la inflación permanezca de bajo de su objetivo de 2 por ciento.

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