La depresión por amor y su posible papel en la tragedia de Germanwings en alpes franceses

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Las autoridades alemanas informaron este viernes haber encontrado reposos médicos rotos que muestran que el piloto que estrelló el avión de Germanwings en los Alpes franceses, Andreas Lubitz, sufría una enfermedad mental por la que debía haber guardado reposo el día de la tragedia.

“Encontramos documentos que detallan un padecimiento existente y su tratamiento correspondiente (…) Todo sugiere que Lubitz ocultó esa información, tanto a sus empleadores como a sus colegas”, se lee en el comunicado del fiscal Ralf Herrenrück.

Aunque más temprano el hospital de Dusseldorf negó haber tratado a Lubitz por depresión, medios alemanes han reportado que el copiloto sufrió un episodio depresivo hace seis años y que una crisis con su novia agravó la situación.

Según el diario The New York Times, un diagnóstico psiquiátrico y el miedo a perder su licencia podrían explicar por qué el piloto de 27 años no compartió detalles de sus antecedentes médicos con Germanwings y su empresa matriz, Lufthansa.

Sin embargo, los médicos recomiendan cautela, pues pensar que su actuación es consecuencia directa de la depresión o de algún otro problema mental sería estigmatizar a las millones de personas que comparten su diagnóstico.

La depresión es uno de los desórdenes mentales más comunes en todo el mundo. Se caracteriza por la pérdida del interés y el placer, por una sensación de desesperanza y sentimientos de culpa. También se asocia a problemas para dormir y comer, y con la pérdida de energía y concentración.

Puede afectar a cualquier persona.
Estimaciones indican que unos 16 millones de adultos de 18 años o más sufrieron al menos un episodio de depresión durante 2012 en Estados Unidos, una cifra que representa el 6,9% del total de los adultos del país.

Aunque aún no está claro que Lubitz se encontrara recibiendo tratamiento o que hubiese recibido un diagnóstico de depresión clínica, el doctor John Grohol –experto en salud mental– destaca que una persona que esté pasando por un ciclo de inestabilidad emocional puede que no esté pensando clara y racionalmente.

A propósito, un trabajo de la revista Time destaca que los pilotos no suelen divulgar problemas mentales potenciales, incluyendo signos de depresión o ansiedad, que puedan provocar que se les prohíba viajar.

“¿Por qué seguimos esperando que los empleados compartan sus diagnósticos con la empresa que los contrata de manera voluntaria, sabiendo que se pondrán en práctica acciones punitivas en su contra? Es algo a lo que no le encuentro sentido”, escribe en su página web Psych Central.

Pero Grohol también hace hincapié en que no debemos penalizar a las personas que sufran de depresión, pues el miedo y la discriminación solo ayudarán a desanimarlos e impedirles que busquen ayuda.

“Los empleadores deben mostrar la misma compasión y ofrecer las mismas concesiones a un diagnóstico de depresión –o cualquier otra enfermedad mental– que las que ofrecen a alguien que sufra de cáncer o esclerosis múltiple”.

Por los momentos reina la confusión y se desconoce la severidad de la enfermedad mental que padecía.

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