Lugar santo del judaísmo y también del Islam, la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén es por lo regular teatro de tensiones entre representantes de las dos religiones monoteístas. Y fue a raíz de los sangrientos enfrentamientos que ahí se produjeron en septiembre de 2000 que comenzó la segunda intifada o rebelión palestina.

Desde hace varias semanas, los choques se han multiplicado y el intento de asesinato, el miércoles 29 de octubre, de Yehuda Glick, una figura de la extrema derecha israelí, marca una nueva escalada de la violencia. Glick encabeza un movimiento que reivindica el derecho de los judíos de orar en ese lugar.

El jueves por la mañana, el gobierno de Israel tomó la decisión rarísima de cerrar el lugar tras el ataque, antes de reabrir parcialmente el acceso por la noche.

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