Desde que llegó a este país, hace 22 años, Sergio López ha deseado tener la oportunidad de contribuir con la tierra que considera su segundo hogar.

“Me he encontrado con muchas barreras y muchos tropiezos por la base legal”, dijo López, quien no ha podido estudiar o trabajar libremente por carecer de documentos. “Soy vendedor ambulante y tengo que buscar mi vida a diario, con el miedo, con el riesgo que vaya a ser detenido y ser expulsado. Soy una persona productiva que busca el bienestar en mi comunidad”, añadió.

López ha decidido unirse a la lucha que varias organizaciones locales, estatales y nacionales han decidido iniciar este mes, durante el receso de vacaciones del Congreso. La campaña, denominada el “Verano de la esperanza, una lucha por las familias”, está dirigida al Presidente Barack Obama para que, mediante una acción administrativa, detenga las deportaciones que separan a las familias.

Con la campaña se busca que las personas que ya se encuentran en el país sean amparados, basados en una discreción administrativa de sus casos, la protección de los padres de niños ciudadanos o los cónyuges de un ciudadano. También pide la protección de trabajadores con más de cinco años en el país cuyas familias estén en sus lugares de origen.

“Estamos esperando del Presidente Obama una acción definida, que sea grande, que apoye a nuestra comunidad y que realmente defina entre su postura y la de los republicanos”, dijo Salas. “Tiene que haber claridad en este momento”, añadió.

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