Sebastián Marroquín, hijo del narcotraficanta Pablo Escobar, aseguró que muchas veces logró burlar la justicia de los Estados Unidos.

Sebastián Marroquín nació como Juan Pablo Escobar. Pero tras la muerte de su padre, Pablo Escobar Gaviria, debió cambiarse el nombre. Creció al lado de quien supo ser el narcotraficante más importante del mundo y fue testigo de las atrocidades más grandes que se vivieron en Colombia.

Sebastián Marroquín contó detalles de lo que fue crecer como hijo de Pablo Escobar. Además, renegó de la imagen que se refleja sobre su padre en la exitosa serie El Patrón del Mal, que ganó relevancia en Argentina en el último año.

Entre muchas cosas dejó claro que “mi padre se suicidó” y agregó que “mi padre no habría sido ni la mitad del delincuente que fue de no ser por la corrupción y la complicidad estatal. Eso no le resta responsabilidades, pero sí deja claro que había una ideología a la que todos los sectores eran afines: la del dinero.

Sebastián Marroquín siente la necesidad de condenar y luchar contra el narcotráfico tal vez más que nadie. “Alguien que como yo es hijo de la guerra contra las drogas no podría mostrarse indiferente ante un problema que es de todos”. Cree que “Colombia hoy es un país mejor”, pero que todavía queda mucho por hacer. “La violencia asociada al narcotráfico está garantizada por la prohibición, al igual que la corrupción global y la altísima rentabilidad del negocio”, explica. “Lo único que han demostrado esas políticas en los últimos 40 años es su ineficacia absoluta, lo que invita a que se replanteen las formas de abordar el problema”.

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