La Procuraduría de República Dominicana investiga la desaparición de un hombre condenado por homicidio y presuntamente vinculado al narcotráfico que fingió un cáncer terminal y su supuesta muerte para burlar las diferentes instancias del sistema judicial.

Pedro Castillo Paniagua cumplía una condena de 20 años de cárcel cuando en julio pasado un médico legal certificó su muerte, sólo semanas después de que una jueza le había concedido prisión domiciliaria por su supuesto grave estado de salud.

La Procuraduría informó el martes que tras realizar una indagatoria motivada por una investigación periodística que encontró irregularidades y la falta de cadáver, halló “suficientes evidencias” de que Paniagua no falleció. Por el caso, las autoridades han suspendido a seis funcionarios del sistema judicial.

El padre del reo aseguró a una comisión investigadora de la Procuraduría que nunca vio el cadáver de su hijo. La esposa de Castillo Paniagua, Jennifer Domínguez, se limitó a decir que su marido había muerto el 5 de julio, pero que “no estaba en disposición de decirle a las autoridades quién se llevó el cadáver ni dónde está enterrado”, según narró la Procuraduría en su informe.

Castillo Paniagua fue condenado en 2010 a 30 años de cárcel por el homicidio en 2008 de un ciudadano español por un supuesto conflicto de drogas. En 2013, la sentencia fue reducida a 20 años. El hombre también era investigado por el asesinato de un agente antinarcóticos y por su posible vinculación con la red de narcotráfico que de forma presunta dirigió a principios de la década pasada su tío Quirino Paulino, un excapitán del ejército detenido en 2004.

El inspector del Ministerio Público, Domingo Cabrera, quien dirige la investigación para determinar el paradero del reo, destacó el martes el interés de las autoridades por aclarar el caso y continuar los interrogatorios a funcionarios públicos, médicos y allegados.

Cabrera tenía previsto interrogar el mismo día al coordinador del sistema penitenciario, quien en al menos una ocasión permitió la salida de la cárcel del interno para que recibiera atención médica, así como al oncólogo César Núñez, el primer médico que diagnosticó y trató a Castillo Paniagua por cáncer en la lengua.

Como parte de la investigación, la Procuraduría suspendió al médico que certificó la muerte de Paniagua y que de forma previa había recomendado su envío a prisión domiciliaria, así como a dos procuradores fiscales y a un inspector penitenciario. El poder Judicial suspendió a dos jueces, incluida la magistrada Aleyda Acosta, quien conmutó la pena carcelaria por prisión domiciliaria.

La Procuraduría informó que había tramitado las órdenes de búsqueda y captura nacional e internacional del hombre.

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