Los legisladores republicanos advirtieron que los estadounidenses están perdiendo la fe en la capacidad de su gobierno para detener al ébola y presionaron para que se prohíban los viajes a Estados Unidos desde África occidental, donde surgió la epidemia del virus.

La Casa Blanca se resistió a esa idea e intentó aplacar los temores en momentos en que el grupo de estadounidenses que están siendo monitoreados para detectar posibles síntomas se amplió a Ohio.

Mientras una contenciosa audiencia en el Congreso se enfocaba en los tres casos de ébola diagnosticados dentro de Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud indicó que el brote en África occidental se encamina a las 4,500 muertes para finales de esta semana, según publicó The Associated Press.

El presidente Barack Obama autorizó que pueda convocarse a las tropas de reserva y de la Guardia Nacional en caso de que sea necesario. Su orden ejecutiva permitiría mandar más fuerzas que los 4,000 efectivos que ya se planea enviar a esa región de África, y por períodos más largos.

Las autoridades de salud insistieron en que en estos momentos prácticamente no hay riesgo para los estadounidenses, salvo por los trabajadores médicos involucrados en atender casos de ébola o los individuos que viajaron recientemente a África occidental. Sin embargo, muchas personas en todo el país tomaron precauciones rápidamente.

Algunas escuelas en Akron, Ohio, los suburbios de Cleveland y Belton, Texas, cerraron sus puertas para efectuar labores de desinfección por temores de que estudiantes o el personal pudieran haber tenido alguna exposición tenue a una enfermera de Texas que voló a través de la región centro-norte un día antes de que le diagnosticaran ébola. David James, supervisor escolar de Akron, dijo que la medida apaciguará los temores en la comunidad.

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