Más adolescentes hispanas en Estados Unidos intentan suicidarse o consideran seriamente el suicidio que jóvenes blancas o negras, denunciaron el lunes legisladoras y activistas que afirmaron que las estadísticas son alarmantes.

A nivel nacional un 15.6 por ciento de adolescentes hispanas han intentado suicidarse en comparación con un 10.7 por ciento de adolescentes afroamericanas y un 8.5 por ciento de adolescentes blancas, según datos del 2013 emitidos por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, más conocidos como CDC.

A la hija de la mexicana Orlanda Contreras le diagnosticaron depresión en junio de este año, explicó la inmigrante. La niña, de tan sólo 13 años, fue internada en un hospital neoyorquino, según publica The Associated Press.

“Mi marido y yo agarramos su teléfono celular. La estaba chantajeando el noviecito”, explicó Contreras, una ama de casa de 43 años. “Estábamos muy preocupados. Ella empezó a cortarse incluso”.

Los problemas de salud mental y depresión son más comunes entre jóvenes hispanas que entre otros grupos debido a ciertos factores como el choque entre los valores culturales tradicionales que les enseñan en casa y los de éxito profesional que les enseñan en las escuelas, altos niveles de pobreza en el hogar, baja autoestima y presión por lograr una cierta imagen física, entre otras razones.

El hospital le dio a Contreras el número de teléfono de Comunilife y la niña, de quien no se difundió el nombre, mejoró tras ingresar en sus programas de ayuda, incluido uno de aprendizaje de música.

La problemática fue discutida el lunes en Brooklyn por madres y profesoras hispanas, congresistas como Nydia Velázquez, psicólogas de varias universidades, funcionarias y activistas de la organización Comunilife, que se dedica a ayudar a familias de bajos ingresos en temas de salud.

Velázquez y las activistas hablaron de la necesidad de que Washington envíe más fondos para ayudar a programas como estos y destacó la importancia de que las escuelas trabajen con organizaciones como Comunilife. También dijo que las jóvenes hispanas necesitan apoyo de especialistas bilingües que comprendan sus diferencias culturales.

“Yo misma lo he vivido”, dijo la congresista, que sufrió depresión hace años. “Estas mujeres no deben sentirse aisladas. Culturalmente, pueden sentir que no encajan”.

Ese proceso de aculturación a veces puede ser difícil, dijo Jennifer Humensky, psiquiatra y académica en Columbia University, que citó tasas de embarazos y el hecho de vivir en zonas de alta criminalidad como otros dos factores que pueden repercutir y afectar el estado de salud mental de jóvenes hispanas.

Pocas organizaciones sin ánimo de lucro ofrecen programas especializados en salud mental para jóvenes, denunciaron las activistas. En Nueva York, el de Comunilife se llama “Life is Precious” (“La vida es valiosa”).

Las adolescentes que seriamente han considerado el suicidio representan un 26 por ciento de hispanas en el país, en comparación con un 18.6 por ciento de afroamericanas y un 21 por ciento de blancas, señala el CDC.

El problema, además, se agrava, ya que la cifra de hispanas que ha considerado seriamente el suicido ha aumentado un cinco por ciento desde el 2011, según la institución.

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