El Papa confía en que su renuncia no dañará a la IglesiaMientras, el Vaticano anunció que el cónclave en el que se elegirá a su sucesor comenzaría en algún momento entre el 15 y el 20 de marzo, manteniendo las normas eclesiásticas sobre los tiempos de tales reuniones en estos casos.

“Continuad rezando por mí, por la Iglesia y por el futuro papa”, dijo en sus palabras al comienzo de su audiencia general semanal, su primera aparición desde que el lunes anunciara inesperadamente que dejaría el cargo el 28 de febrero.

Se trata de la primera vez que Benedicto XVI, de 85 años, pronuncia las palabras “futuro papa” en público. El pontífice cambiará el esplendor del Palacio Apostólico, del siglo XVI, por un sobria residencia moderna en un monasterio dentro de los terrenos vaticanos.

Los responsables de la Iglesia siguen tan impactados por la decisión que los expertos vaticanos tienen aún que decidir cuál será su título y si continuará llevando el hábito blanco de papa, el rojo de cardenal o el negro de sacerdote ordinario.

Su voz sonó con fuerza durante la audiencia, pero claramente estaba conmovido y sus ojos parecieron humedecerse ante un aplauso ensordecedor en la moderna y gran sala de audiencias del Vaticano, repleta con más de 8.000 personas.

Por la noche tuvo otra ocasión para emocionarse, cuando una multitud congregada en la Basílica de San Pedro del Vaticano le brindó una estruendosa ovación en su última misa pública, la del Miércoles de Ceniza, que iba a tener lugar en una iglesia pequeña pero que se trasladó a la basílica para que pudiera acudir más gente.

“Gracias, ahora regresemos a la oración”, dijo el Pontífice de 85 años, poniendo fin a varios minutos de aplausos que claramente lo emocionaron.

En un gesto inusual, los obispos se quitaron sus mitras como muestra de respeto y algunos de ellos lloraban conmovidos, en una ceremonia cargada de emotividad.

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