El grupo supremacista Ku Klux Klan (KKK) recluta adeptos para salvar a EEUU de la “invasión de los indocumentados”, y su odio antiinmigrante, como el de otros grupos extremistas, está protegido por la Constitución.

Conocido por su campaña de terror contra los negros en las décadas de 1950 y 1960, el KKK vuelve a la carga, con las capuchas blancas de siempre pero con una nueva causa: la deportación de los indocumentados.

Su campaña nacional en defensa de la raza blanca busca sumar miembros y recuperar su influencia.

Se calcula que ahora hay 163 grupos del KKK, en comparación con 221 en 2010, y entre 5,000 y 8,000 miembros, según el Southern Poverty Law Center (SPLC).

Un volante de reclutamiento de un grupo del KKK en Carolina del Norte ataca la integración racial, la presunta criminalidad de los negros y la “tiranía de las minorías”.

También tiene una línea telefónica para que sus seguidores puedan refinar su retórica antiinmigrante, o pidan matar a todo “ilegal”.

Otros grupos no tan extremistas también mantienen una agenda anti-gubernamental y aunque no hay peligro de que puedan derrocar al gobierno, se han labrado un hueco en la cultura popular.

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