Cientos de policías y decenas de hispanos se congregaron el viernes en Queens para despedir al agente de origen puertorriqueño Rafael Ramos, quien murió asesinado a tiros el 20 de diciembre, mientras se encontraba en su coche patrulla.

Familiares y amigos vestidos de negro, rodeados de un gran dispositivo de seguridad, entraban a la iglesia Christ Tabernacle Church, en Queens, para velar a Ramos, mientras decenas de periodistas observaban al otro lado de la calle.

Ramos murió cuando Ismaaiyl Brinsley le disparó a él y a su compañero de patrulla. El ataque ha sido considerado una emboscada en represalia por la muerte de dos hombres negros – Eric Garner en Nueva York y Michael Brown en Ferguson, Missouri – a manos de agentes blancos.

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