Codigo rojo en el norte de MexicoLa muerte viaja más deprisa que la información en el norte de México. Dos páginas de Facebook y una cuenta de Twitter advierten constantemente de dónde está ocurriendo la última balacera o en qué calle ha aparecido el último cadáver desmembrado, un código rojo, como se le conoce, que en cualquier momento puede interrumpir una cena de amigos con estas palabras: “Tres fallecidos en la colonia Zaragoza Sur”. La población de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, los tres principales municipios de la Comarca Lagunera, una mancha urbana con más de un millón de habitantes entre los Estados de Coahuila y Durango, sobrevive desde hace seis años al fuego cruzado de la guerra entre el cartel de Sinaloa y los Zetas. Más de 160 homicidios entre el 1 de diciembre, cuando tomó posesión el presidente Enrique Peña Nieto, y el pasado jueves la han convertido en la región más peligrosa del país.

Torreón y su vecina Gómez Palacio, a la que está unida por varios puentes sobre el lecho seco del río Nazas, conforman desde su fundación hace poco más de un siglo un gran centro de distribución hacia la frontera con Tejas (Estados Unidos). También de drogas: hacia Piedras Negras, Reynosa y Ciudad Juárez. La región conoció días de esplendor con el esfuerzo de miles de emigrantes europeos y árabes, que la convirtieron en una próspera zona industrial. Pero Torreón, cuyo eslogan fue una vez “la ciudad que venció al desierto”, está hoy de rodillas ante el narco.

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