La legislatura estatal envió al escritorio del gobernador Jerry Brown, una medida para eliminar gradualmente el uso de las bolsas de plástico en tiendas de abarrotes, supermercados y farmacias de California.

Dado que el gobernador históricamente ha apoyado políticas progresistas para el medio ambiente, se pronostica que no tendrá problema en convertirla en ley. Aunque la poderosa industria del papel y plástico le lanzó un llamado para vetarla. Brown tiene hasta el último día de septiembre para hacerlo.

Hecha ley, entraría en vigor en dos fases: julio de 2015 y julio de 2016.

Por años, este proyecto de ley no había logrado los votos suficientes para ser aprobada pero esta vez los consiguió en el Senado y la Asamblea estatal. Los autores de la SB270 son tres senadores latinos demócratas: Alex Padilla de Pacoima, Kevin de León de Los Ángeles, y Ricardo Lara de Bell Gardens.

“No podría estar más feliz. Este es un gran día para nuestro estado. El uso de las bolsas de plástico no solo ensucia nuestras hermosas playas, pero también nuestras montañas, desiertos, ríos, arroyos y lagos”, dijo Padilla.

La prohibición busca poner fin al uso de trece millones de bolsas de plástico cada año en California.

Este año, Los Ángeles se convirtió en la ciudad más grande en prohibirlas. El año pasado lo hizo el condado. En el estado, 85 gobiernos locales a través del estado han adoptado ordenanzas que establecen la restricción.

Los municipios de California gastan casi 25 millones de dólares en colectar y deshacerse del desperdicio de las bolsas de plástico. Menos del 5% son recicladas cada año a nivel estatal, el resto va a parar a los basureros, espacios públicos, lo que daña la vida animal cuando se infiltran en canales y ríos.

Con la nueva medida, los compradores a quienes se les olviden sus bolsas, tendrán la oportunidad de adquirir una reusable en las tiendas.

“Por un pequeño precio, tendremos los beneficios de proteger la vida acuática, barrios más limpios, y ríos y costas más saludables”, dijo Kirsten James de la organización Heal The Bay, quien por años presionó a la legislatura estatal por establecer la prohibición.

La medida tiene una fuerte oposición de la industria del plástico y el papel. “Es un proyecto de ley miope y una mala política. Va a imponer un impuesto regresivo mínimo de diez centavos en los consumidores, y amenaza la industria de producción de bolsas de papel”, dijo Cathy Foley, vicepresidenta de la asociación American Forest & Paper.

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