Los casos de sentencias por crímenes no cometidos se elevan en EU, ya que en ocasiones, la defensa ni siquiera hace uso de las pruebas que podrían probar la inocencia de los procesados.

Rafael Magrigal fue arrestado en EU y le imputaron cargos por supuesto intento de homicidio.

“Iba para el trabajo y de repente llegan unos policías y me detienen. Ahí comenzó la pesadilla”, declaró Rafael a RT.

Esperó más de dos años hasta que fue llevado a juicio, tras el que lo condenaron a más de cinco décadas de prisión por un crimen que en realidad no cometió.

“La vida en la cárcel es dura no solo por estar ahí por algo que no hiciste, sino que dejas a tu familia, tus hijos están creciendo sin ti, te necesitan y no tienen cómo recurrir a ti. El tiempo pasa, pasan los años, y pierdes a tus familiares”, agregó Rafael.

Tras las rejas perdió a su padre. La muerte le llegó poco antes de que Rafael fuera liberado. Después de haber pasado nueve años y ocho meses en la cárcel, la defensa pudo probar su inocencia. Rafael asegura que el abogado que le asignaron en un principio siempre tuvo esas pruebas pero nunca quiso usarlas.

Según recientes estadísticas, la cuarta parte de todos los presos del mundo se encuentra en celdas estadounidenses. A esto se suma que el grado de sospechas criminales en la sociedad norteamericana es tan elevado, que uno de cada tres adultos en ese país ha sido arrestado al menos una vez en su vida.

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