Los escandalosos niveles de hambre y pobreza en el Reino Unido –uno de los países más prósperos del mundo- dan que hablar. Un informe del Parlamento advirtió que son cuatro millones las personas que corren riesgo de pasar hambre y que medio millón de niños viven en hogar donde todos los días falta comida.

El documento “Feeding Britain” (“Alimentando Gran Bretaña”) publicado este lunes en Londres, de 50 páginas y 77 recomendaciones, da cuenta de los alarmantes indicadores sociales.

La investigación, financiada por la Iglesia Anglicana, fue encabezada por diputados y lores de los principales partidos del Parlamento de Westminster.

“Es tremendamente chocante que esto suceda en nuestro país y necesitamos impedirlo”, denunció el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra.

Sin embargo, no todos expresaron el mismo punto de vista. En una reunión de la que participó la prensa, la baronesa Anne Jenkin, representante del Partido Conservador en la Cámara de los Lores desde 2011, fue la voz disonante: les echó la culpa del hambre a las propias víctimas. “Los pobres no saben cocinar”, disparó.

Se refirió así a la proliferación de bancos de comida que asisten a los desfavorecidos, que fue el detonante de una investigación que buscó descubrir el nivel real y las causas de la pobreza, además de aportar soluciones al problema.

“Hemos perdido nuestras destrezas para cocinar. Los pobres no saben cocinar. Yo he desayunado con un gran tazón de la gacha de avena que cuesta cuatro peniques. Un tazón de cereales azucarados vale 25 peniques”, insistió Jenkin, que posee una casa en Kennington, al sur de Londres, donde el precio medio de una vivienda es de 1,7 millones de dólares.

Las declaraciones de la baronesa, amiga de la difunta primera ministra Margaret Thatcher, causaron indignación entre la población, por lo que debió salir a disculparse. Sin embargo, sus dichos no fueron bien recibidos.

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