Las explosiones de cinco coches bomba en varios barrios de esta capital causaron 21 muertos y 68 heridos, según un balance informado hoy por la policía, con la salvedad de que podrían incrementarse las víctimas.
La mayor cantidad de pérdidas se registró en el distrito de Al Kazamiya, donde perecieron siete ciudadanos y 20 fueron lesionados como consecuencia del estallido de un carro cargado de explosivo cerca de una estación de ómnibus.

En Bab al Muazam, también en la zona norte, cinco personas murieron y 13 sufrieron heridas por la detonación de un coche bomba.

Cuatro ciudadanos murieron y 12 sufrieron heridas en el barrio de Al Alawy, en el centro de esta urbe en otro atentado.

Según la policía, ataques similares ocurrieron en el distrito de Al Rachad, donde dos personas perdieron sus vidas y 10 recibieron lesiones y en Al Shorta al Jamsa, en el suroeste capitalino, donde se registraron tres muertos y 13 heridos.

Irak sufre hoy una grave ruptura de sus patrones de seguridad, uno de los dramáticos legados de la invasión de Estados Unidos contra este país árabe en 2003, donde dejó sentadas las premisas de un desarrollo basado en continuas escaladas de violencia de diversos matices ideológicos.

Los recientes meses fueron los más mortíferos en este Estado en relación con los últimos cinco años.

Según medios de prensa, la cifra de decesos reportados el mes pasado fue de unas mil personas.

El primer ministro, Nuri al Maliki, ordenó el inicio de una operación de seguridad en el oeste y el norte del país para tratar de neutralizar la espiral de violencia, que amenaza con intensificarse.

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