El calor que azota esta semana el sur de Estados Unidos es tan fuerte, que algunos aviones literalmente no pueden volar. La compañía American Airlines tuvo que cancelar por eso solo este martes medio centenar de vuelos que tenían previsto despegar o aterrizar desde el aeropuerto de Phoenix, en Arizona. La alerta por las altas temperaturas, que han alcanzado los 50 grados centígrados, seguía activada este miércoles en la región.

La aerolínea utiliza para los vuelos regionales aviones fabricados por Embraer y Bombardier. El afectado por las temperaturas extremas es el CRJ que ensambla la compañía canadiense, que puede operar con temperaturas de hasta 48 grados centígrados. A partir de ese límite, el aire se hace tan fino que no puede emprender el vuelo con seguridad.

La suspensión se aplicó entre las tres y las seis de la tarde, momento en el que disparó el mercurio. El calor afecta a la habilidad de estos pequeños pájaros de acero para despegar. El aire caliente es menos denso. Eso provoca que el avión tenga que coger mucha más velocidad para compensar la pérdida de impulso que sufren los motores. El avión, por tanto, necesita una pista mucho más larga para la velocidad extra.

Bombardier precisa que no es que el avión no pueda volar físicamente por encima de una cierta temperatura. “Es el límite que pone la certificación”, explican, para operar dentro de los márgenes de seguridad que exigen las agencias que regulan la aviación comercial. Las cancelaciones se limitaron a vuelos muy cortos, con destino a localidades como Tucson, Yuma o Flagstaff.

La National Oceanic and Atmospheric Administration reconoce que la situación es inusual pese a que el calor es la principal causa de muerte relacionada con el tiempo en Arizona. Phoenix es normal que tenga temperaturas que superan los 38 grados. La alerta por las temperaturas extremadamente altas se activó este domingo. Este miércoles empieza a remitir aunque seguirán cerca de los 43 grados.

No es tampoco la primera vez que Phoenix vive una situación de calor infernal. US Airways, que ahora está integrada en American Airlines, tuvo que cancelar hace cuatro años una veintena de vuelos por la baja densidad del aire. Estos eventos meteorológicos, sin embargo, empiezan a ser más comunes como consecuencia de los efectos del cambio climático. El año 2016 fue el más cálido.

Las aeronaves de mayor envergadura que cubren rutas más largas no se vieron directamente afectadas por el desboque del mercurio. Estos aviones que fabrican Boeing y Airbus pueden despegar con temperaturas de hasta 53 grados, porque la potencia de los motores es mayor. El calor extremo afecta también a Nuevo México y partes de Nevada y California.

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