El estadounidense Alan Gross dijo que en los cinco años que pasó preso en Cuba aprendió una lección: “Que la libertad no es gratuita”.

Gross habló en Washington a su llegada desde Cuba. El gobierno de la isla lo liberó como parte de un acuerdo para restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

En su primer pronunciamiento público tras llegar a suelo estadounidense, Gross elogió la decisión del presidente Barack Obama de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, señalando que más de cinco décadas de historia demostraron que la política antigua no funcionó.

“Dos desaciertos no equivalen a un acierto. Espero realmente que podamos dejar atrás estas políticas beligerantes”, dijo Gross, quien lucía de aparente buena salud y caminaba por su cuenta.

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