Al menos 35 personas murieron asfixiadas en el ataque a un casino de Manila por un hombre que incendió el local y disparó con un fusil de asalto M4 antes de suicidarse, afirmaron este viernes la autoridades filipinas, que descartaron la pista terrorista.

Unas 54 personas resultaron además heridas en una estampida que ocurrió cuando al escuchar disparos los aterrorizados clientes intentaron huir del Resorts World Manila, ubicado frente al aeropuerto internacional de la capital, creyendo que se trataba de un atentado.

El hombre, descrito por las autoridades como un ladrón que padecía disturbios psicológicos, entró en el lugar cerca de las 12 y comenzó a disparar contra televisores con un fusil de asalto M4. Luego roció con gasolina una mesa de apuestas y le prendió fuego, según el jefe de la policía filipina, Ronald Dela Rosa. El individuo volvió a disparar y llenó una mochila con fichas.

Las autoridades sospechan que el hombre, que todavía no fue identificado y sería extranjero, estaba intentando robar el casino. “O perdió en el casino y quiso recuperar sus pérdidas o se volvió completamente loco”, explicó el jefe de la policía metropolitana de Manila, Oscar Albayalde.

Tras desatar el caos, el hombre desapareció y la policía inició una caza por todo el lugar. Su cuerpo carbonizado fue hallado en una habitación del hotel cinco horas más tarde, según el jefe de la policía de Manila, Oscar Albayalde.

El asaltante “se quemó a sí mismo dentro de la habitación del hotel”, explicó dela Rosa. “Se acostó en la cama, se cubrió con una manta muy gruesa, aparentemente rociada con petróleo y se quemó a si mismo“, agregó. En el inodoro de su habitación encontraron una bolsa que contenía las fichas de juego valoradas en 113 y 130 millones de pesos filipinos (más de dos millones de dólares).

Antes de anunciarse la muerte del agresor, un mensaje no autentificado pareció reivindicar esta operación en nombre del grupo Estado Islámico (EI). Pero según las autoridades filipinas se trata de un robo frustrado y descartaron claramente la pista terrorista.

Le habría disparado a toda la gente que estaba apostando ahí” de haber sido un acto terrorista, dijo Dela Rosa. Ninguna de las víctimas presentaba heridas de bala, sino que murieron al inhalar el humo tóxico generado por la combustión de las alfombras del lugar, precisó.

“Es simplemente un robo y lo más probable es que lo haya perpetrado un demente”, confirmó por su lado Albayalde.

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