El diseñador holandés Bas Van Abel, de 36 años, creó el Fair Phone (‘teléfono justo’), un celular inteligente que pretende sentar un precedente en cuanto a los valores éticos y ecológicos en dicha industria, criticada precisamente en ambos aspectos.

En tal sentido, el aparato se fabricará en plantas que pagan salarios altos a sus trabajadores. Está hecho de materiales reciclables y lo podrán reparar los mismos usuarios.

Esto quiere decir que, si desean mejorar, por ejemplo, su cámara, podrán adquirir un kit de actualización y hacerlo por sí mismo.

Una ONG verificará que las minas de donde se obtiene el coltán, mineral con el que se fabrica la mayoría de celulares en el mundo, sean legalmente constituidas y no pertenezcan a grupos armados ilegales, como sucede en el Congo y en nuestro país, en donde se ha determinado que existen zonas de explotación controladas por grupos guerrilleros.

Unas 15.000 personas ya han pagado por uno de estos teléfonos, que se pueden reservar en la página de Internet www.fairphone.com.

Serán 25.000 unidades las que en principio producirá la planta, cada una a un precio de 570 dólares aproximadamente (cerca de un millón de pesos).

El Fair Phone se fabricará en China, país en donde se ensamblan la mayoría de celulares famosos del mercado en condiciones ampliamente investigadas y criticadas, por ambientes laborales señalados de explotar a sus obreros, por las largas jornadas de trabajo y por los bajos salarios.

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