Relojes inteligentes, pulseras deportivas, anteojos que toman fotos, la lista de dispositivos vestibles crece día a día y este año está sonando más fuerte que nunca.

Este martes Google lanzó clic Android Wear, una versión de su popular sistema operativo especializado en tecnología para vestir. El nuevo Android aún está en pañales pero se rumora que LG fabricará el primer reloj Nexus (si es que así deciden llamarle) del buscador.

Al momento la base de datos de la empresa Vandrico asegura que hay en el mercado 175 dispositivos de este estilo.

Pero ¿qué es un aparato vestible?

El consenso es que se trata de un dispositivo que puede usarse como ropa o accesorio, que debe vestirse en el cuerpo y no cargarse como un teléfono celular. Debe también ser controlado por quien lo porta (no sólo a control remoto) y proveer una experiencia diferente o reforzar las caracteristicas de un móvil o una tableta.

En el fondo, sin embargo, es probable que sea más fácil explicar el súbito entusiasmo con dos simples razones: la tecnología es cada vez más personal y el mercado móvil está saturado.

La película “Her” (Ella) de Spike Jonze ha sido alabada por su producción artística. Situada en el futuro muestra un mundo en donde la tecnología está al centro de la humanidad, y aún así parece casi invisible durante el filme.

Su sutil presencia se explica porque los dispositivos son mostrados como una extensión de nosotros mismos y no como los protagonistas. La tecnología vestible apunta a eso: ser lo más útil posible siendo lo más invisible posible.

Piénsenlo por un segundo. La forma en la que cargamos los teléfonos o como interactuamos con las tabletas muestran que cada vez más consideramos a estos aparatos como una parte de quienes somos.

Por supuesto el cambio (ya sea evolución o involución, eso se los dejo a ustedes) se extiende más allá de la arena filosófica y tiene también un claro propósito comercial.

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