La dama entra en un bar… No, borre eso. La dama toma su teléfono y deslizando un dedo descarta a Alex, de 25 años, y a Robert, de 48. De repente aparece la foto de James, de 24. Si, le gusta. Y a él le gusta ella. Hablan un momento y quedan en encontrarse. Después de todo, están a 5 kilómetros de distancia, según informó Associated Press.

Bienvenido al nuevo ritual de encuentros románticos. A medida que crece la popularidad de los teléfonos de usos múltiples y la gente se muestra más predispuesta a revelar el sitio donde se encuentra está surgiendo una nueva clase de aplicaciones para aparatos móviles que abarca una gama de posibilidades casi tan amplia como el deseo humano.

Los “millenials”, un término que abarca a las personas nacidas entre 1982 y el 2000, están demasiado ocupados con sus estudios, sus trabajos y sus vidas sociales y dicen que las aplicaciones les ahorran tiempo y les permiten descartar candidatos indeseables a partir del uso de fotos, palabras y conexiones de Facebook.

A diferencia de los tradicionales portales de internet para buscar pareja, con sus inacabables semblanzas y mensajes, las nuevas aplicaciones ofrecen una sensación de inmediatez y una sencillez que en muchos sentidos lo devuelve a uno a los viejos días en que la gente se topaba con una cara bonita en la calle e iniciaba una conversación.
Las posibilidades son enormes.

ChristianMingle dice que puede “encontrar la pareja ideal de Dios”. Hinge’s se propone emparejarte con amigos de amigos. Coffee Meets Bagel, por su parte, te ofrece un candidato posible todos los días al mediodía. Dattch se especializa en mujeres que buscan mujeres. Para los hombres que buscan hombres están Grindr, Jack’d, Scruff, Boyahoy y muchos más. Revealer te permite escuchar la voz de una persona y solo muestra fotos si los dos expresan interés.

La aplicación del momento para formar parejas es Tinder, con una interfaz sencilla, una cantidad de celebridades entre sus usuarios y que recibió gran impulso durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, Rusia, por su popularidad entre los deportistas.

Igual que tantas otras aplicaciones de este tipo, Tinder exige a una persona conectarse usando su perfil de Facebook, lo que, según los usuarios, genera cierta confianza. Después de todo, la gente usa su identidad real en Facebook. Las fotos de Tinder son las que aparecen en Facebook.

Los usuarios pueden aceptar o rechazar potenciales parejas deslizando la pantalla hacia la izquierda o hacia la derecha. Si los dos la deslizan hacia la derecha, la aplicación genera el mensaje “¡se ha formado una pareja!” y los dos pueden intercambiar mensajes.

Esta estructura impide que una persona sea inundada de mensajes de gente que no le interesa, como ocurre con servicios viejos. También le ofrece a una generación que se crió a la sombra de Google y de las redes sociales la posibilidad de examinar los antecedentes de una potencial pareja.

“Si estás en un bar y un tipo viene y te habla, te alteras de inmediato porque no quieres hablar con él porque está borracho”, comentó Melissa Ellard, de 23 años, quien usa Hinge y dice que no hubiera salido una sola vez con nadie en los últimos seis meses a no ser por la aplicación.

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