¿Te ha pasado que cuando sientes tristeza o depresión empiezas a comer dulces, chocolates u otro tipo de comida que te genera bienestar? Es precisamente en ese momento cuando estás dejándote llevar por las emociones, haciendo que ellas te controlen y no tú controlándolas.

Muchas mujeres, al igual que tú, prefieren comer después de una situación estresante, una desilusión, una pelea con su pareja, hijos o amigos. O, por el contrario, cuando se sienten felices. Estas circunstancias habituales generan un desorden alimenticio caracterizado por comer a deshoras y en grandes cantidades.

Científicamente se ha comprobado que la obesidad y otras enfermedades crónicas están muy asociadas a componentes emocionales, que han afectado significativamente la vida de las personas, dejando huellas que en muchas ocasiones determinan cambios en la manera de relacionarse, ver la vida y percibirse a sí mismo.

Una investigación británica realizada en 1970 por un equipo del King´s College de Londres y publicada en ‘BMC Medicine’, analizó comportamientos, aspectos psicológicos y el IMC (o Índice de Masa Corporal) en 6,500 niños de 10 años. Cuando esta misma población cumplió 30 años, se realizó una nueva evaluación en la que se descubrió que los niños que a sus 10 años mostraron baja de autoestima, aumentaron el riesgo de contraer enfermedades, como la obesidad, cuando llegaron a la adultez.

La doctora Marleny Rodríguez, psicóloga, afirma que “el sobrepeso proviene netamente de la forma de alimentarse, pero siempre está influenciado por factores culturales y psicosociales que llevan a que las personas no mantengan una alimentación balanceada”.

La nutricionista María Fernanda Rodríguez explica que una alimentación balanceada no es dejar de comer, al contrario es comer seis veces al día en cantidades prudentes sin necesidad de decirles no a los dulces o harinas que muchas veces son la debilidad. Eso sí, explica, lo ideal es comerlos una vez al día y pequeñas cantidades.

Por lo anterior es mejor que comiences por controlar tu emociones y evites ingerir comida que no nutre, pero sí te da unas libras de más. Evalúate y comienza a cambiar esos hábitos que son los que no permiten que te veas como realmente quieres.

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